Antes de comparar precios, distingue entre self-drive y coche con conductor. En India abundan los servicios con chófer y no todas las oficinas alquilan directamente a turistas extranjeros. Si quieres conducir, pide por escrito los estados autorizados, el límite diario de kilómetros, la asistencia fuera de la ciudad de origen y las exclusiones para carreteras de montaña. El permiso internacional acompaña al nacional: no sustituye un documento caducado ni amplía la categoría habilitada.
La inspección merece tiempo porque bordillos altos, baches y tráfico cerrado castigan llantas y paragolpes. Graba una vuelta completa con fecha, incluido parabrisas, rueda de repuesto, gato y nivel de combustible. Verifica que el certificado de registro, el seguro, el control de contaminación y el FASTag correspondan a la matrícula. Pregunta quién paga una reparación de neumático, cómo se documenta un accidente y si existe franquicia específica por bajos o techo.
Un vehículo pequeño facilita Jaipur, Kochi o Panaji; un todocamino no concede permiso para pistas. Para Ladakh, Spiti o pasos de gran altitud, busca un operador local: algunos sindicatos y normas regionales limitan el uso de coches alquilados en estos territorios.